Medios y tácticas de
Acción
Palestra realiza la evangelización en el Iglesia en sus clásicos
Períodos (Iniciador, Motivador y Sedimentador), que son etapas crecientes
de madurez humana y cristiana con un apostolado concreto, personal y
comunitario, en un proceso de evangelización y proyección., de acuerdo a
los carismas personales.
La opción primera en el Movimiento, por jóvenes, lo cuál no
excluye que los de más edad, que han madurado su fe y compromiso apostólico
en el Movimiento y que han hecho una opción seria por la Espiritualidad
del mismo, permanezcan
trabajando en Centros, Comisiones o como Animadores y Asesores Juveniles.
En el caso de que jóvenes de más edad desearan iniciarse en el
Movimiento, la Comisión del Período Iniciador instrumentará medios más
adecuados.
Como Movimiento juvenil, en su estructura se define como una
organización de jóvenes, guiados por ellos mismos, que trabajan en
colaboración con laicos adultos, asesores religiosos
y sacerdotes, los cuales respetan su espiritualidad y sus características.
Los tres períodos o etapas del Movimiento:
Período Iniciador
Es la etapa de sensibilización y el período de iniciación en el
movimiento, en el cual los jóvenes son motivados a tomar conciencia de
los ideales cristianos y humanos, asumir la espiritualidad paulina y un
compromiso cristiano de acción.
Fines y objetivos:
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Captar y promover a los jóvenes en búsqueda.
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Ayudar a lograr una madurez humana y cristiana de los jóvenes iniciados.
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Formarlos en una amplitud de criterios y adaptación a nuevas realidades.
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Profundizar las relaciones interpersonales mediante el diálogo y la
convivencia, con una
progresiva toma de conciencia de la realidad actual y la necesidad
que ella tiene de líderes
y dirigentes evangélicos.
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Profundizar la relación personal y comunitaria con Dios a través del
contacto con la
palabra y la oración para lograr una vivencia plena de la fe.
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Interesar al joven de lo que es el Movimiento y que éste lo conozca.
Medios
para lograrlo:
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Durará un período variable, ya que depende del logro de los objetivos.
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Para lograr el nivel homogéneo y necesario de los jóvenes participantes,
la comisión del P. Iniciador usará
medios tales como: cursillos, charlas, visitas, entrevistas personales,
etc.
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Basará el análisis de la realidad actual.,, desde la óptica
cristianan., tanto individualmente como por equipos.
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Emplear los distintos medios de comunicación (audiovisuales, cine-debate,
fotolenguaje, etc.) que permitan
despertar el interés y la participación de dichos jóvenes.
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Hacerlos participar en lo posible en la vida de un grupo.
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Suministrar a los participantes las orientaciones para la gradual vivencia
bautismal, a través de la formación, frecuencia sacramental, celebraciones litúrgicas,
dirección espiritual y oración personal y comunitaria.
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Se celebran retiros, encuentros, convivencias y otros medios adecuados en
los que:
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Se brinde la oportunidad de un encuentro más vivencial con Cristo y la
Iglesia.
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Se los inicia en la convivencia fraterna y el sentido de comunidad.
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Se ofrezcan los medios para que sus participantes se perfecciones en las
vivencias humanas
y cristianas de convivencia, servicio y superación.
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Facilitar al joven una mayor integración en su núcleo familiar y brindar
a esta la información necesaria sobre el Movimiento.
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Se dé la máxima integración de los Palestristas con estos jóvenes,
para que como comunidad en el momento oportuno puedan pronunciarse sobre
el logro de los objetivos.
La comisión del P. Iniciador se preocupará especialmente de esta
promoción e integración progresiva al Movimiento.
Período Motivador:
Los
participantes que han finalizado el Período Iniciador, manifiestan su
interés por hacer la Palestra (Período Motivador) y/o son promovidos por
el grupo o comunidad que los inició.
El Período Motivador es una Convivencia Cristiana Comunitaria,
mediante la cual se continúa o progresa en la mentalización de sus
participantes para que opten definitivamente por ser líderes y dirigentes
evangélicos y a capacitarse
para ello.
Medios
para lograrlo:
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Se realiza en una convivencia de tres días completos con la dinámica
propia de Palestra.
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Dentro de esta Convivencia se realizan: trabajos en grupo, plenarios, práctica
de oratoria, celebraciones litúrgicas,
renovación de la Promesas Bautismales
y de la Confirmación, etc. correspondientemente
dirigidos por los mismos jóvenes y asesores.
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El temario pretende llevar al joven a una búsqueda, encuentro, conversión
y compromiso existencial, mediante una libre inserción en el Plan de
Salvación a través de Cristo, que se presenta
como: Camino, Verdad y Vida, siendo expuesto en su mayor parte por los
mismos jóvenes.
Período Sedimentador:
Es el Período de perseverancia y apostolado, en el cual el
Palestrista crecerá en su personalidad según el modelo de Cristo vivo;
vivirá paulatinamente su compromiso de testimonio en los ambientes donde
actúa, ayudará a la configuración cristiana del mundo, responderá a su
vocación y se habilitará profesionalmente para ponerse al servicio de
sus hermanos los hombres.
Fines y objetivos:
Medios
para lograrlo:
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Continua profundización y vivencia del PEDAL.
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Se logrará con los medios que pueda brindar la Pastoral Juvenil local y
los propios de
Palestra, tales como: escuela de dirigentes, convivencias periódicas,
retiros espirituales,
encuentros, seminarios., campamentos, comisiones o áreas de trabajo,
Palestra de Palestras (Motivadores para Palestristas), reuniones de perseverancia, grupos
de evangelización y de Misión y otras actividades. Esto nos permitirá
lograr:
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Permanente formación humana y cristiana del joven líder y dirigente.
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Conocimiento profundo de la realidad social argentina y latinoamenricana
desde la perspectiva
cristiana.
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Capacitación técnica para el liderazgo.
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Lo fundamental es que los Palestristas formen comunidades cristianas
nucleadas por actividades,
iniciativas e inquietudes comunes, donde la oración en común, la reflexión
evangélica, la revisión de vida y del apostolado sean los elementos
esenciales para la marcha y el
crecimiento de la comunidad.
Concluyendo, podemos decir que no basta formular principios
generales, manifestar buenos propósitos, condenar injusticias, ni
proferir denuncias con cierta audacia.. Todo ello tendrá peso si va
acompañado en cada uno de nosotros, por una toma de conciencia más viva
de nuestra IDENTIDAD, de nuestra fidelidad al Plan Divino, respondiendo a
las angustias y esperanzas del hombre latinoamericano, y a las esperanzas
depositadas en la Iglesia.
Ponemos bajo la advocación de María, Madre de la Iglesia y
Nuestra Señora de América este servicio eclesial, a fin de que se
anticipe entre nosotros el Reino de Dios.
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