PALESTRA COMO PROCESO EDUCATIVO
Lineamientos generales
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Uno de los objetivos fundamentales es la promoción integral de la
juventud, pues la fe que nos conduce a la salvación final y de la cual
ansiamos que participe toda ella; nos compro-mete a una acción intensa
por el desarrollo integral del hombre. Por tanto Palestra debe buscar que
los jóvenes promuevan todos los aspectos de su personalidad en una escala
de valores coherentes con Cristo y con el Evangelio.
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Se debe lograr una toma de conciencia de todos los valores;
(autenticidad, personalización, sensibilidad, deseo de justicia, entrega,
creatividad, etc.) y de los antivalores; (hipocresía, sensiblería,
violencia, indiferencia, masificación, etc.) que el joven posee de manera
tal que pueda realizar su propio proceso de conversión para participar en
la dinámica de la entrega por el amor. Y esta conversión nadie la
realiza solo, sino que todo hombre necesita de los demás para realizarse,
para tomar conciencia y formarse; es por esto que Palestra promueve la
vida comunitaria.
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La finalidad de la Evangelización es lograr el cambio interior; tratar de
convertir al mismo tiempo la conciencia personal y colectiva de los
hombres, la actividad en la que ellos están comprometidos, su vida y sus
ambientes concretos. Debe alcanzar y transformar con la fuerza del
Evangelio los criterios de juicio, los valores determinantes, los puntos
de interés, las líneas de pensamiento, las fuentes inspiradoras y los
modelos de vida que están en contra con la palabra de Dios y con el
designio de salvación. (Cfr. Pablo VI, Evangelii Nuntiandi 18 y 19)
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Por otra parte consideramos que la vocación de líder es un don
proveniente del Espíritu Santo, el cual no solo santifica y dirige al
Pueblo de Dios, mediante los Sacramentos y Ministerios y le adorna con
virtudes, sino que también distribuye gracias especiales entre los fieles
de cualquier condición, “distribuyéndolas
a cada uno en particular según su voluntad” (1° Cor. 12, 11), con
los que los hace aptos y prontos para ejercer las diversas obras y deberes
que sean útiles para renovación y mayor edificación de la Iglesia según
las palabras: “a cada cual se le otorga la manifestación del Espíritu para provecho
común.” (1° Cor. 12,
7) (Cfr. Vaticano II, Lumen Gentium
12)
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La formación que pretende lograr Palestra exige:
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.Madurez humana y equilibrio sico-somático, que permita una formación
integral mínima en aspectos
como el antropológico, sociológico, filosófico, espiritual y moral.
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Una plena aceptación de su realidad humana y existencial. Poner de
manifiesto las actitudes y en práctica las aptitudes.
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Permanente inquietud de búsqueda.
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Inquietud de trabajar por los demás, entendiéndose como actitud de
servicio.
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Amplitud de criterios y adaptación a nuevas realidades.
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En base a estos objetivos y conforme al criterio evangélico, Palestra
desde sus orígenes ha ido realizando esta promoción en tres períodos o
etapas progresivas que resumen el proceso de Educación de la fe. A estos
tres Períodos podríamos describirlos así; aunque no coinciden cronológicamente
con el proceso subjetivo de la persona.
Período
Iniciador
Es
la etapa de sensibilización. En este momento, es importante:
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Tomar
conciencia de la situación personal interior de esclavitud y pecado;
aceptarse y comprender la necesidad de ser liberados, y para esto es
necesario una actitud de pobreza y humildad que nos lleve a superar
nuestro orgullo y suficiencia.
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Descubrir
una división entre el yo profundo y el yo superficial. El primero busca
lo absoluto, lo pleno, lo que
sólo se sacia con Dios; y el segundo busca el placer el éxito fácil, la
comodidad. Es la dicotomía que Pablo expresa en términos del deseo del
espíritu y deseo de la carne. (Cfr. Gal. 5, 17)
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Examinar
nuestra vida y darnos cuenta que
la falta de unidad que hay en ella proviene de una vivencia poco profunda
del Evangelio.
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Ante
esta realidad, suscitar un clamor al Dios que nos salva y nos promueve
desde nuestra realidades a una nueva vida.
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Comenzar
por mostrarle al joven la necesidad de vivir esa toma de conciencia que
consiste en el descubrimiento
del propio yo, de su falta de unidad en la persona y el ansia de Dios.
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Esto
que podríamos llamar evangelización de las vivencias se va a realizar
compartiendo inquietudes, búsquedas en un grupo comunitario. Este proceso
se potencia en el Período Motivador y se completa en el Período
Sedimentador.
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Si
el joven iniciado no se adapta a las características del Movimiento, se
procurará encauzarlo en otros Movimientos existentes en la Iglesia.
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Procurar
la integración de sus padres para que éstos conozcan la actividad de sus
hijos y apoyen el proceso que éstos están viviendo.
Es interesante analizar la pedagogía liberadora de Jesús con la
Samaritana. (Cfr.
Jn. 4, 1ss)
Período
Motivador
Todas
las acciones de este período están destinadas a constituir una Celebración
Comunitaria de la Alianza con Dios. Implica renunciar a los ídolos y
adhesión al Dios revelado en total exclusividad.
Supone:
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Reconocimiento
de Dios como alguien personal que se entrega y el único que da sentido
pleno a la vida.
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Descubrimiento
de los caminos por los cuales Dios llega a nosotros; Cristo, la Iglesia,
el grupo que comparte el Período Motivador (y a través de él toda la
comunidad humana), y la realidad entera que le rodea y en la cual vive.
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Descubrir
a María como modelo de fidelidad e intercesora nuestra.
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Descubrimiento
de esas mismas realidades por donde sube nuestra respuesta a Dios.
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Respuesta:
Un sí dado en la fe.
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Compromiso
de fidelidad y perseverancia que incluye necesariamente una renovación de
sus Compromisos Bautismales, la integración comunitaria en la Iglesia y
el Apostolado por la proclamación evangélica.
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En
la “Palestra” los jóvenes llamados por el Señor y estimulados por el
testimonio y la palabra de los palestristas realizan una fuerte
experiencia comunitaria de tres días.
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Este
encuentro comunitario:
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Es revelación de Dios sobre nosotros y adhesión humana en la
fe.
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Logra una experiencia privilegiada de las Sacramentos y la Oración.
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Ahonda la conciencia del pecado y el camino de conversión y
reconciliación , comprendiendo
el papel decisivo de la Gracia como don de Dios.
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Cristo presentado como CAMINO, VERDAD Y VIDA, es el ideal que el
Palestrista va descubriendo como respuesta a su vocación cristiana.
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Es Iglesia como comunidad de fe, de culto y de apostolado.
Período
Sedimentador
Es la etapa del vivencia comunitaria de la Fe y del compromiso
apostólico en la Iglesia y en el Movimiento.
No se trata de “mantener el nivel” alcanzado en el Período
Motivador, sino de desarrollar una comunidad
que crezca en la esperanza y en el amor. Una comunidad de fe y de
oración que se expresa en la participación de los Sacramentos,
particularmente en la vivencia de la Eucaristía, estudio y reflexión
constante de la Palabra de Dios y del Magisterio de Iglesia, proyectando
esto en actitud evangelizadora a
todos los ambientes.
Palestra como Movimiento está al servicio de grupos, movimientos e
instituciones eclesiales, lo cual no excluye que el Movimiento tenga sus
bases propias, ni significa que va a absorberlos o a ser absorbido por
ellas.
Los elementos de esta fidelidad vivida, lo expresamos mediante la
sigla PEDAL.
El PEDAL lo vive cada
palestrista, pero no aislado, sino apoyado
en sus comunidades y dentro de
la gran comunidad celestial.
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